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Vitoria, 3 de marzo. La banda sonora

Vitoria, 3 de marzo. La banda sonora

El compositor José Luis Canal presentó en Konpartitu su primera composición para la música de un largometraje

El compositor José Luis Canal recorrió el pasado 5 de junio el proceso que le llevó a la composición de la banda sonora de la película Vitoria, 3 de marzo, recién estrenada y todavía en las pantallas. Una ficción documental sobre los sucesos que se vivieron en la capital alavesa aquel día de 1976, cuando las cargas policiales contra una asamblea de trabajadores provocaron una masacre con cinco muertos y decenas de heridos.

Canal explicó la creación de la música para una película histórica en la que tiene que integrar dos canciones vinculadas con la época, «A galopar» de Paco Ibáñez y «Campanades a mort» de Lluis Llach. En este ámbito discurrió el trabajo del compositor con el objetivo de utilizar la orquesta, en palabras del músico, «no de una forma lírica ni con un tratamiento clásico, sino con un sonido industrial. Una fábrica orquestal. Como homenaje a los protagonistas de la historia, obreros de forja».

Es el primer largometraje para el que este reconocido pianista de jazz y compositor ha creado la banda sonora.

«Yo ya había trabajado antes con los socios de Sonora, los productores de la película junto con Gariza Films en músicas para cortos y un disco que hicimos para Reader’s Digest haciendo versiones de bandas sonoras de producciones de Hollywood que se acababan de estrenar en aquel año. De hecho, habíamos terminado las mezclas de la música para un cortometraje titulado Moda, de Imanol Ortiz, y una semana después recibí la llamada para hacer la banda sonora para Vitoria, 3 de marzo. A partir de ahí, el proceso creativo se prolongó durante unos cinco meses. Para la primera fase, unos 2 meses. Después de una parada de un par de semanas para comentar cambios, tuve otros 2 meses para crear música nueva en alguna escena, revisar el arreglo o la instrumentación de otras escenas, etc.

«El director, Víctor Cabaco tenía una idea en mente. Ël quería utilizar un sonido más cercano al rock, por la época en que ocurrió la historia, y yo lancé la idea de un sonido orquestal, pero rítmico. Algo reiterativo en algún pasaje y que tuviese esa energía rockera, sólo que llevada a la orquesta. A Cabaco le gustó lo que escuchó, y que yo recuerde, no hemos tenido discrepancias sobre la música. De hecho, en los créditos iniciales, aunque algo camuflado, sí hay un homenaje, entre comillas, a una de mis bandas de rock favoritas de aquella época».

«Otro asunto fue introducir dos de las canciones emblemáticas tema de Paco Ibáñez, «A galopar», que marca de alguna forma el inicio de la música en la película. Se le ocurrió a Álvaro Herrero, productor y montador de la película, la idea de hacer una versión de «A galopar» que comenzase con la orquesta y enlazase con la canción original. El «Campanades a mort», de Llach, que aparece en el punto más emotivo, crea una continuación interesante con el final de la música original, ese piano que recrea las campanas con un fondo de cuerda oscuro y que desemboca en la marcha fúnebre».

Iglesia 3 de marzo

«En cuanto al proceso de composición, lo primero que tuve en la cabeza fue el tema de la iglesia. Es el tema de mayor duración y el que me imaginaba con mayor plantilla orquestal y, a diferencia de otros temas de la película, con un lenguaje más disonante. El objetivo era utilizar la orquesta, no de una forma lírica ni con un tratamiento clásico, sino con un sonido industrial. Una fábrica orquestal. Como homenaje a los protagonistas de la historia, obreros de forja. También hay ese sonido en los créditos iniciales. Otros temas, como «Barra de labios» o «La llamada», son más melódicos y con una sonoridad más cálida. E incluso tuve que componer un bolero, «Cruel ausencia», porque Armando Manzanero pedía una astronómica cantidad por derechos de autor que no se podía permitir la productora del film».

«El proceso de grabación tuvo obviamente diferencias con otras grabaciones sonoras en las que he participado. Cuando haces música tú sólo o con más músicos, se conocen los códigos de trabajo. Sé que es un tópico lo que voy a decir, pero el cine es un arte colaborativo, y el choque de individualidades puede ayudar a la creación. Los tiempos de la imagen mandan, y hay que jugar con que las ideas no se aparten de la imagen sin dejar de ser musicales. Aún así, yo creo en la música que se basta a sí misma aunque no se escuche como soporte de algo, cosa que no ocurre siempre con las bandas sonoras«.

 

BSO (Muestra) Vitoria, 3 de Marzo — José Luis Canal

 

 

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