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Jazztopad: la conquista del espacio

Jazztopad: la conquista del espacio

Nuestra relación con la música depende de mucho más que la propia música y nosotros mismos. Por supuesto que estos dos elementos son los esenciales, pero hay numerosos condicionantes a nuestro alrededor que pueden afectar nuestra percepción: hacernos engrandecer una pieza que en otra situación no llamaría nuestra atención, como evitar que disfrutemos de algo que debería deleitarnos. Al mismo tiempo, no solo nuestra percepción, sino la propia música, cuando es interpretada en directo, puede verse condicionada por diferentes aspectos, y posiblemente el más determinante de ellos es el entorno. El espacio en el que tiene lugar la interpretación no solo puede afectar la música desde un punto de vista acústico (las cualidades o equipación de un recinto), sino a casi cualquier nivel. Cuando un músico crea o interpreta, y no menos importante, cuando un oyente escucha música en directo, el espacio que ambos comparten marca la experiencia de ambos inevitablemente.

Recuerdo un concierto del genial Henry Threadgill, hace años, en el que el compositor y saxofonista parecía estar incómodo. El concierto transcurrió con cierta tensión, y terminó con la certeza de que podría haber sido mucho mejor de lo que fue, a pesar de la indudable calidad de la música de Threadgill en cualquier circunstancia. ¿El problema? Tenía frío, así de simple. Hacía frío en aquella sala y el saxofonista, que por entonces ya tenía cierta edad, estaba a disgusto. Esto afectó a su concentración y a su disposición hacia el recital. Threadgill, por cierto, no ha vuelto a actuar en nuestro país.

Todos hemos remarcado en alguna ocasión, frente a un buen concierto en un gran festival, que ese mismo concierto sería más disfrutable en un espacio más pequeño, más íntimo. Y cuánto mejor suenan los instrumentos cuando uno los escucha cara a cara, y no a través de microfonía y altavoces, por buenos que éstos sean. Si vamos sintetizando en pos de la interpretación ideal, lo mejor tal vez sería escuchar a un gran músico frente a frente, en un espacio amable, acogedor, cálido, con la sonoridad del instrumento en su máxima pureza, percibiendo cada detalle, cada brizna de dinámica, cada pequeño resquicio de expresividad. En casa, por ejemplo. Sí, tal vez lo mejor sería poder escuchar ese concierto en nuestra propia casa.

Bien, esto, o algo muy parecido, no solo es posible, sino que en el festival Jazztopad de la ciudad polaca de Wrocław está instaurado en su programa anual desde hace numerosas ediciones. Es sin duda uno de los momentos más especiales de cada Jazztopad: una especie de mini-ciclo dentro del festival que se llama «Concerts in living rooms», esto es, conciertos en salas de estar. Y eso es exactamente lo que es.

 

Concerts in living rooms


Con muchos meses de antelación, el festival abre una convocatoria para que, cualquiera que lo desee en Wrocław, ofrezca su casa para formar parte del ciclo. Una delegación de la organización de Jazztopad visita todas las casas propuestas y selecciona seis u ocho para que alberguen diferentes conciertos improvisados en los dos últimos días de festival, en horarios que van desde el mediodía hasta primera hora de la tarde. Entre los criterios para seleccionar los hogares elegidos están el espacio disponible (siempre primarán los habitáculos más espaciosos), la comodidad, la simple belleza del lugar o detalles como que la vivienda pueda tener un piano, algo inestimable cuando uno quiere invitar a un pianista a su casa. El aforo, más que limitado, está dedicado en primera instancia a unos pocos invitados del festival, y a decenas de aficionados (los que quepan) que saben lo preciosa que puede llegar a ser la música que sonará en estos conciertos. Lo más entrañable es el motivo por el que la gente ofrece sus viviendas para que, visto desde otra perspectiva, sean invadidas por docenas de extraños durante unas horas (entre montaje y preparación y las actuaciones en sí), generando inevitablemente cierto caos doméstico. El motivo es el simple amor por la música, y el sentirse agraciados por tener algo tan especial sucediendo en el mismo habitáculo donde toman café, ven la tele o reciben a sus amigos y familiares. «Aquí estuvo tocando Akira Sakata», dirán. O Tomeka Reid, o Amir ElSaffar, o Maciej Obara, o Masahiko Satoh, o Benoît Delbecq, o Wacław Zimpel, o Michiyo Yagi, o Kris Davis, o tantos otros más.

La experiencia es inigualable. Imaginen ser invitados a una casa ajena. Allí, los anfitriones han preparado comida y bebida, dulces caseros, delicias típicas de Polonia o licores artesanos, tal vez incluso macerados por ellos mismos. En el epicentro de la vivienda, normalmente el salón, hay un espacio diáfano alrededor del cual un montón de gente se acomoda como puede, en el sofá, en sillas o incluso en el suelo. Enseguida, en ese pequeño vacío en la habitación, se juntan algunos músicos, dos, tres, cuatro, cinco, dependiendo del espacio y del plan. El plan lo ha trazado Jazztopad: a partir de una selección de músicos invitados al festival, la mayoría venidos de lugares muy lejanos, y otra de músicos locales de gran talento, se deciden combinaciones entre unos y otros en pos de estimular la creatividad de todos ellos para que creen algo único. El lugar no es menos determinante: la calidez de los hogares, la cercanía de los músicos con los asistentes, la extraordinaria hospitalidad de los habitantes de la casa, generan un ambiente familiar e íntimo que roza lo sublime. No en tu propia casa, pero sí como en casa.

La premisa es la libre improvisación. Muchos de los músicos implicados no solo no han tocado nunca juntos, sino que se ven por primera vez allí, pocos minutos antes de tocar, con un trozo de pastel, un café caliente o una copa de vino en la mano. Muchas veces no hablan el mismo idioma, y tan solo afloran algunos esbozos de inglés chapurreado que sirve más para brindarse amabilidad y admiración que para planear nada de lo que van a tocar. La música que suene será completamente espontánea.

 

Concerts in living rooms


El festival acostumbra a incluir en su cartel a improvisadores procedentes de otros continentes, lo que hace que las posibilidades en una confluencia de lenguajes sean todavía más interesantes. En estos conciertos íntimos no solo se trata de juntarse e improvisar con un lenguaje situado en ese amplio espectro que podríamos trazar entre el free jazz canónico y la improvisación libre cercana a la música contemporánea. Cuando entra en juego la unión de lenguajes tan diferentes como el europeo, venido eminentemente del jazz y la improvisación, digamos, ortodoxa, con armonías y sensibilidades de músicos japoneses, australianos, coreanos, africanos, turcos o hindúes, por ejemplo, la música resultante puede ser sorprendente y, si se alcanza cierto grado de conexión, extraordinaria. Y créanme si les digo que esto es más que posible.

Después de asistir a todos estos conciertos domésticos de Jazztopad en sus últimas cinco ediciones, puedo afirmar que algunos de los momentos más especiales que he vivido escuchando música en directo a lo largo de mi vida, han sido en estas hospitalarias sesiones. Mucho más allá que el talento de los músicos, siempre soberbios, o que los momentos de lucidez en los que las improvisaciones entrelazadas y colectivas dan forma a algo único, la cercanía y la intimidad que envuelve a cada pieza interpretada en estos «Concerts in living rooms» hacen de muchas de ellas una experiencia inolvidable.

Tan sencillo como lo que decíamos al principio: conciertos del nivel de lo que uno podría escuchar en un auditorio de categoría, pero entre cuatro paredes que son, ante todo, vivienda, refugio, hogar. Los niños de la casa corretean, jugando, la cocina repleta de actividad, el café haciéndose por enésima vez para que nadie se quede sin tomarlo, los bizcochos, la luz de los cielos polacos colándose por las ventanas, las notas improvisadas y los ojos cerrados, el respetuoso silencio y la certeza de estar ante algo literalmente irrepetible. Cuando algunos maestros se juntan en tu casa para improvisar, y haces de tu casa la de todos los asistentes, todos ellos amantes de la música, sabes que es así. Irrepetible.

 

Jazztopad.pl

 

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