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Les Amazones d’Afrique, calentando los suburbios de París

Les Amazones d’Afrique, calentando los suburbios de París

En el 2017 y por diversas razones volví a retomar con entusiasmo una antigua afición que había sido relegada a la memoria, es decir, a esa caja de cartón llena de innumerables entradas recortadas de antiguos conciertos.
Esta vez el planteamiento sería diferente, basado en la idea de evitar conciertos masivos y el sufrimiento del pitido en los tímpanos que te machacaba el resto de la semana; el rock había quedado relegado a un segundo plano; era hora de buscar nuevos sonidos, de abrirse al mundo y de explorar eso que se ha etiquetado como world music y que no deja de ser a mi entender un concepto muy poco respetuoso con otras culturas musicales que no proceden del mundo blanco occidental; y sobre todo, actuaciones en salas de reducido aforo donde poder disfrutar de la cercanía del artista sin necesidad de ser aplastado por masas humanas.
Este proceso de apertura sonora ya había comenzado hacía muchos años pero me faltaba dar un salto cualitativo y eso se produjo en 2017; había que acudir ahí donde mis artistas favoritos actuaran. Desplegué un mapa radial imaginario tomando como eje Bilbao y a partir de ahí comprobé periódicamente la agenda de conciertos gracias a un app que se convirtió en mi oráculo de Delfos.
Fui descubriendo que los que más me apetecían se programaban en Francia, con lo cual tuve que poner en práctica mis conocimientos en logística para llevar a cabo mis planes. Me dejé llevar por la máxima “Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña”.
Y así es como nació bajo unas premisas básicas “On the BeanBroad”, es decir, pasión por la música en directo y espíritu aventurero. La intención de plasmar estos viajes sonoros por escrito surgió recientemente después de comentarlo con el director ejecutivo de esta revista digital. Escritas en clave de aficionado, sin ninguna pretensión de analizar al detalle un concierto al estilo de una critica profesional , por la sencilla razón de que no dispongo de las herramientas teóricas para hacerlo, pero si con una filosofía más cercana al entusiasmo de los fundadores de la revista Punk o de los fanzines, y no centrada exclusivamente en la música, añadiendo anécdotas o información sobre el desarrollo del viaje.

Antes que nada he de comentar que debo romper una lanza a favor del transporte ferroviario. Ahora que nos estamos empezando a cuestionar nuestros hábitos de consumo he de decir a los despistados que disponemos de un tren de alta velocidad a 120 kilómetros de nuestro querido Bilbao, que funciona como un tiro y que permite llegar a Paris Montparnasse en menos de 5 horas desde la estación de Hendaia. Por qué no se promociona desde Bilbao más este medio de transporte que nos une al norte de Europa es uno de los misterios que no consigo entender.
Anyway, esto venía a cuento para comentaros que mi última escapada a finales de enero se llevó a cabo en tren, como no podía ser de otra manera. Ha sido hasta el momento la más completa en programación ya que fui con la idea de ver 3 conciertos y acabé añadiendo otros 2 por el camino.
Esta vez me centraré en uno de ellos, en concreto el ofrecido por Les Amazones d’Afrique, colectivo de artistas que utilizan la música como medio para proyectar al mundo la voz de las mujeres africanas .
Con dos álbumes en el sello Realworld a sus espaldas, Republique Amazone 2017 y Amazones Power 2019 ( todo una declaración de intenciones los nombres elegidos) y bajo la dirección musical y producción de Liam Farrell aka Doctor L, artista que podréis encontrar detrás del grupo Mbongwana Star, por este colectivo han pasado artistas de diversos países, como Mamani Keita, Mariam (del famoso duo Amadou & Mariam), Kandia Kouyate, Angelique Kidjo, Rokia Kone entre otras. Sin olvidar lo tradicional, su música incluye elementos de la música pop, rap y electrónica en una mezcla pegadiza y muy urbana. Aquí tenéis su web oficial si queréis profundizar en su propuesta o este magnífico concierto en la Philharmonie de Paris.

El concierto estaba programado un sábado por la tarde en el centro cultural Espace Paul Eluard, en la localidad de Stains, al norte de París. Como soy una persona que me gusta trabajar con margen de tiempo y más todavía en grandes ciudades, salí del centro de Paris con 2 horas de antelación utilizando metro, RER, que es la red de trenes metropolitanos y autobús (logística es poder) Como suele ocurrirme habitualmente, llegué a destino mucho antes de lo necesario. Me encontré en una fría y lluviosa tarde de invierno parisina en una localidad de la periferia sin ningún bar a la vista, por lo que tuve que meterme a tomar un cafecinho en una anodina cafetería que albergaba una clientela digna de un cómic de Camille Jourdy (pequeño inciso, recomiendo vivamente la lectura de su trilogía Rosalie Blum); sentí en esos momentos la cercanía de la soledad posmoderna…
Afortunadamente la sala se encontraba al otro lado de la plaza; entré en una espaciosa sala con escaso publico, cosa que me sorprendió y me senté a la espera en segunda fila.
Os confieso que esta era la segunda vez que iba a verlas; en esta ocasión repitieron el esquema con tres músicos, guitarra, batería y sintetizadores pero con cambios en las cantantes, repitiendo Mamani Keita junto a Fafa Ruffino y Kandy Guira.


El grupo comenzó con una canción del último álbum y el ambiente era de cierta frialdad y silencio respetuoso. Pero yo sabía que esto iba a cambiar bien pronto, porque si algo he aprendido y visto en este tipo de conciertos es que tarde o temprano alguien del público se levantará y comenzará a bailar; esta vez no fue diferente y en la segunda canción y a medida que la intensidad y el ritmo del concierto iba subiendo enseguida se animaron las primeras mujeres a levantarse de los asientos. El frío ambiente de la calle dejó paso a un alegre akelarre africano al final del concierto cuando las propias cantantes bajaron del escenario a bailar con todos nosotros; no hace falta decir que disfruté como un enano de la energía que transmiten estas mujeres. El día después atravesaba como una flecha la campiña francesa rumbo al profundo sur …
P.D. Finalizada la escritura en tiempos de virus , todo esto que os he contado me parece lejano y soñado … ¿estuve en Paris verdaderamente?

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